Es un reconocimiento a la labor de destacados científicos y de desinteresadas organizaciones benéficas que, con su ejemplo, han creado conciencia de la necesidad de aportar, desde todos los campos de la ciencia y desde las diversas facetas de la filantropía, soluciones para el desarrollo de México.

Surge en 1968 para reconocer a los paradigmas de la comunidad, con perfiles semejantes al del filántropo nuevoleonés. La administración del Premio, que fue confiada al Tecnológico de Monterrey, es supervisada por un patronato integrado por distinguidos regiomontanos.

El Premio consiste en un cheque por $200,000 pesos para las categorías Científico y Tecnológico y Humanitario y un cheque por $50,000 pesos para la categoría Humanitario para Agrupaciones Estudiantiles, escultura "La llama de la humanidad" y diploma para las tres categorías.

 

El premio se otorga en 3 categorías: