Don Luis Elizondo nació el 25 de agosto de 1895 en Monterrey, Nuevo León.

Desde temprana edad se dedicó a trabajar arduamente para formar la fortuna que le permitiría, con el paso del tiempo, extender su mano a los necesitados.

A continuación se mencionan algunas de las incontables obras para las que don Luis Elizondo aportó recursos económicos entre las que están, asimismo, aquellas que se deben a su solo impulso:

  • Facultad de Ingeniería Mecánica y Eléctrica de la Universidad Autónoma de Nuevo León

  • Centro de Rehabilitación Física para Niños Lisiados, del Club de Leones

  • Hospicio Ortigosa

  • Cruz Roja Mexicana • Instituto Anti-Tuberculoso “El Buen Pastor”

  • Instituto Universitario de Cardiología de Monterrey

  • Auditorio del Tecnológico de Monterrey “Luis Elizondo”

  • Academia de Bellas Artes “Emma Osuna de Elizondo”

Don Luis brindó su apoyo también a la construcción de plazas y fuentes, como la Fuente Show del Obispado, en Monterrey; la Fuente Montemorelos, en esa ciudad; y la Fuente Cri Cri, en la Alameda de la ciudad de Monterrey. Son, además, innumerables las aportaciones que hizo a escuelas primarias, colegios, iglesias, capillas y conventos.

Entre las muchas obras a las que donó recursos económicos hay una con la cual más se identifica a don Luis en la comunidad regiomontana: el Asilo de Ancianos, que lleva su nombre, construido en el municipio de Guadalupe, Nuevo León.

Por otra parte, don Luis fue miembro generoso y activo del Club de Leones de la Ciudad de Monterrey, cuyos miembros le tienen un gran cariño y admiración hasta la fecha.

El 18 de julio de 1981, don Luis Elizondo murió a la edad de 86 años, pero su nombre ha quedado plasmado en diferentes lugares de nuestro estado y su obra caritativa constituye un ejemplo a seguir para quienes tienen la posibilidad y la voluntad de darse a los demás.

Este Premio –que es una muestra más de que su espíritu permanece– fue instituido con una aportación personal de don Luis al Tecnológico de Monterrey para que con sus rendimientos se reconociera a investigadores prestigiosos cuyos trabajos han sido en beneficio de México, y también a aquellas personas e instituciones que han desarrollado una labor humanitaria y fraterna hacia sus semejantes.